Almadén: cercano, próximo, íntimo y notable

Hace una semana tenía lugar la noticia más esperada en Almadén: la declaración de Patrimonio de la Humanidad. A la tercera ha ido la vencida. Pero los méritos nunca tuvieron discusión. Hace unos años, la entonces alcaldesa de Almadén, Josefa Babiano, y el delegado de la Junta de Comunidades en Ciudad Real, Antonio Salinas, presentaban la que sería nueva campaña de promoción de las potencialidades económicas y turísticas de la localidad, bajo el lema “Almadén, cercano”. Desde entonces –y mucho antes de entonces- Almadén ha sido la Joya de la corona en nuestro país. Ahora descubriremos el por qué.

Era necesario recuperar para el ciudadano de todas las coordenadas, una población con enormes posibilidades de un desarrollo que, casi superado el pasado esplendor de milenios de historia, parece apuntar acertadamente al turismo. Y no sólo como panacea universal de su secular e injustificado olvido -que ya sería suficiente-, sino también como potente elemento dinamizador de todos los sectores que en el Turismo -con mayúscula-, confluyen e influyen: comunicaciones, industria, paisaje, historia, hospitalidad, gastronomía… Todo un compendio de virtudes que, debidamente encauzadas, pueden convertir a Almadén en una ciudad completamente nueva, y hacer que siga siendo la capital de una comarca que encierra -y a veces esconde- un potencial insospechado. Porque Almadén no es sólo “La Mina”. Si durante milenios ha sido la moneda más valiosa, de la que se servía el tesoro público frente a sus obligaciones nacionales o internacionales, el amplio corazón de los almadenenses -acostumbrado a dar de sí lo más profundo y noble-, trata hoy de escribir nuevas páginas en su historia, con el tradicional rostro amable, la mano franca y la actitud receptiva. Ciertamente, Almadén ha de ser un concepto cercano, próximo, casi íntimo. “El criadero de mercurio en Almadén es, sin duda, la más preciosa alhaja que tiene la nación española, la más rica para el Estado, la más instructiva en su labor, la más curiosa para la historia natural y la más antigua que se conoce en el Mundo.

En efecto, no hay en el día en todo el orbe conocido un criadero como el de Almadén, con el cual pueda contarse para el grande objeto de beneficiar los minerales de plata para la amalgamación, y para las aplicaciones que tiene el mercurio en las ciencias y en las artes”. Tan importante aseveración de Cayetano Rosell (“Crónica General de España”, 1865), no exagera la importancia que desde siempre ha tenido el mercurio, uno de los siete metales conocidos desde la más remota antigüedad. Asociado su brillo, densidad y especiales características a ciertos poderes mágicos, aunque ya fue conocida su existencia en Almadén por los fenicios, fueron los romanos, hace más de dos mil años, los primeros que comenzaron a explotar sus minas, de donde ha salido un tercio de todo el mercurio utilizado en el mundo a lo largo de la historia. Pero el mercurio ha suscitado también pasiones y codicias, miserias y crueldades, frustraciones y tormentos. El mineral de mercurio, el cinabrio, en su presentación de bermellón -mezclado con aceites- se destinaba tanto a la ornamentación de muros, estatuas y otros elementos de la vida doméstica, como al afeite y cosmética de las mujeres romanas.

En aquel tiempo, el emperador ordenaba la extracción de 10.000 libras al año -por cada una de las cuales obtenía 70 sextercios- de su mina favorita, en la región Sisaponense. Entonces se clausuraba la mina a cal y canto, y así permanecía, fuertemente custodiada, hasta la siguiente campaña.

LARGA Y PROFUNDA HISTORIA

Así pues, casi desde siempre, Almadén es “Al-Madin”, “la mina”, aunque este nombre se lo pusieran los árabes mucho más tarde. Y es que la presencia de pobladores ha quedado acreditada tanto por la abundancia de restos arqueológicos hallados, como por las monedas de distintas épocas (sextercios, dinares, etc.). Pero también el mercurio de Almadén tuvo mucho que ver con el descubrimiento de América. O mejor, con la rentabilización de ese descubrimiento, que no era otra cosa que la extracción de metales preciosos. Desde el descubrimiento, el mercurio de Almadén se reveló como el instrumento más útil para la obtención de oro y plata del Nuevo Mundo. Las carretas que transportaban los ansiados frascos, hacían su viaje hasta Sevilla, de donde embarcaban con dirección a los puertos de América. Y aquellos carreteros llegaron a tener fuertes privilegios, de tal forma que, en caso de necesidad, podían tomar cuanto necesitasen para poder continuar el camino. Porque era preciso embarcar en Sevilla a cualquier precio. Envasado en pellejos contenidos en cubas y cajones de madera, sólo fornidos bueyes podían transportar tan pesado lastre, que debió ocasionar no pocos problemas a las vulnerables embarcaciones de la época. Así lo demuestran los restos encontrados en muchas de las naves hundidas en la mar océano.

El caso es que cuando el césar Carlos pretendió ser el I de España -sin dejar de ser el V de Alemania-, tuvo que echarse en los brazos y en las arcas de los Fugger. La única forma de pagar las cuantiosas deudas acumuladas (1.115 millones de maravedíes), era concediendo la explotación del valioso azogue a los banqueros alemanes. Labor que al parecer gestionaron los Fúcares a la perfección -al menos a la perfección para sus propios intereses- durante un centenar y pico de años. Aunque hubo otros arrendamientos -antes y después- a catalanes, genoveses y franceses. De la enorme importancia que la corona concedía a la mina, da idea los grandes privilegios de que gozaba no sólo el Superintendente general (de su palacio sólo se conserva la poderosa fachada), sino incluso otros eslabones muchos más humildes de la cadena: unos no pagaban impuestos, otros no iban a la guerra… Pero no todos tenían privilegios. Cuando comenzó a escasear la mano de obra en Almadén, se hizo necesario aprovisionarse de ella en otro lugar. Los condenados a galeras resultaron un filón adecuado. Aquellos “penados”, con una vida media de 30 años, no duraban en Almadén más de dos. Algunos se suicidaban utilizando mercurio, pizarra o arrojándose al vacío. Y en caso de que no fuesen capaces de desaguar la mina a un ritmo de 300 “zacas” al día por persona, su inexorable destino eran las celdas de castigo recientemente descubiertas con el importante concurso del historiador local José Rodríguez Puerto.

Estas celdas formaban parte de la antigua cárcel, derruida en tiempos muy recientes, y sobre la que se levantó la nueva Escuela de Minas. Aunque parte de esta antigua cárcel está en proceso de recuperación, aún hoy, espanta contemplar las argollas de la pared sobre las que, encadenados, aguantarían los presos las mayores vejaciones y castigos imaginables. También allí, crueles capataces como Luís Sánchez o Miguel Rodríguez, entre otros, se encargaban de hacer saltar en pedazos sobre las ya castigadas espaldas de los penados, manojos de ocho o diez largos mimbres. De aquella tragedia da fe el cantaor flamenco “El Lebrijano” en su disco “Persecución”, un alegato en favor de los gitanos, que enumera el sufrimiento de este pueblo a lo largo de los siglos. Pueblo que en Almadén fue especial blanco de las iras de los capataces, deseando mil veces la muerte, quemadas sus manos con las ardientes vasijas de barro llamadas “aludeles”. Durante décadas, durante siglos, Almadén sumó activos y también enfermos de “hidrargirismo”, la enfermedad del azogue. Luego, “La Mina” por excelencia, ya en los años 80 pasaba por ser la más segura del mundo.

Pero para entonces habían fenecido muchos desgraciados entre sus muros y galerías. ¡A tanta gente había cegado el brillo de su azogue! Tuvo que venir hasta Almadén aquel Mateo Alemán, el de “El pícaro Guzmán de Alfarache”, investido del rango de Juez de S.M. para conocer de los malos tratos, y del espanto y desesperación de tantos infelices… Y tratar de poner remedio a ellos.

PRESENTE LLENO DE RECURSOS

Hoy, al margen del mercurio y su historia, Almadén reúne reclamos más que suficientes para orientar su futuro hacia el turismo. Porque no le faltan recursos paisajísticos y posibilidades para el aire libre, equitación, senderismo y cicloturismo. Ni tampoco los gastronómicos. Ahí están los singulares “espárragos trigueros” de la zona, que dan unos especialísimos revueltos. O la “alboronía” (“al-buraniyya”, fritada de berenjenas, tomate, calabaza y pimiento, que recibe su nombre de “Buran”, esposa del califa al-Ma’mun, y gran admiradora de la especialidad). Por cierto, en el almadenense Polígono Industrial Las Nieves, “Lituero” elabora una exquisita alboronía a base de berenjena, tomate, cebolla, ajo, comino, pimiento, aceite, agua y sal. Y resulta curioso que la berenjena esté tan implantada, en dos localidades con nombres tan manifiestamente árabes, como Almadén y Almagro. Aunque en uno y otro lugar fueron introducidas por los Fugger o Fúcares, cuya preparación parece que importaron de Alemania. Pero no nos olvidemos del “guarrillo” (que los almadenenses pronuncian como “guarriyo”).

Se trata de piezas de porcino de 10-15 kg. de peso en canal. Un privilegio de la zona, ya que en muchos lugares no pueden sacrificarse cerdos de esas características. Una vez dividido en pequeñas porciones, tan sólo añadir sal, freír en aceite de oliva muy caliente, esperar a que la corteza presente su precioso aspecto dorado, ¡y a disfrutar de un plato que “bordan” en el bar-restaurante “El Cordobés”! Gastronomía aparte, el peso específico de la historia de Almadén, su historia -como importante sustrato cultural-, está llamada a jugar un papel mucho más importante. El subsuelo de Almadén, horadado por kilómetros de galerías, hoy sin explotación de mercurio, puede volver a jugar un papel importante en su desarrollo. Como la “galería de forzados” (en rehabilitación), que conducía a los presos de la cárcel a la mina, sin poder contemplar la luz del sol. El Baritel de San Carlos (S. XVIII), de Almadenejos, es un Bien de Interés Cultural, y abundan en la población los escudos nobiliarios en piedra. Y he ahí también el Horno de Aludeles o Bustamante (S. XVIII), único en el mundo en buen estado, y declarado igualmente Bien de Interés Cultural.

FUTURO ESPERANZADOR

No atraviesa el mercurio por sus mejores momentos, aunque siga teniendo aplicaciones (Medicina y Óptica; fabricación de plásticos y pilas; fluorescentes, termostatos, fungicidas y plaguicidas; pinturas y calafateado de barcos, amalgamas en la obtención de oro y plata…). Y decíamos que Almadén es, por antonomasia, “la mina”. Pero desde hace siglos, también ha sido la sangrante muestra del mayor pecado de insolidaridad. Almadén, que todo lo dio, perdió el tren -y la afirmación no es aquí vana metáfora-, porque el ferrocarril no llegó nunca. Luego tuvo dificultades para su incorporación al progreso, la modernidad y el desarrollo. ¡Y eso que en los últimos años hubo una total sintonía política entre los gobiernos local, provincial, regional y nacional…! Tras un olvido secular e imperdonable, y un inoperante “Plan PRECA” que no sabemos bien a qué destinó 11.000 millones de pesetas, la iniciativa privada está empezando a dar sus primeros pasos. Recientemente se constituyó la “Sociedad Turística Comarca de Almadén”, que tiene como objetivo el aprovechamiento y la explotación de los recursos visitables (una larga veintena), así como el de actuar como gestora y coordinadora entre las distintas administraciones, con el fin de posibilitar las inversiones públicas necesarias para el desarrollo de la comarca.

Con algunas incipientes pequeñas industrias -entre otras de conservas vegetales y de embutidos-, y un Hotel Alcor bien dispuesto para acoger al visitante, el turismo puede cambiar de manera decisiva la faz de Almadén y sus pueblos. Porque Almadén está cada vez más próxima a Madrid, Córdoba, Toledo, Málaga o Ciudad Real, cuenta con 150.000 cabezas de ganado, el decidido apoyo del PRODER, y una notable riqueza paisajística, fluvial, de flora y fauna, gastronómica, histórica, cultural y monumental. Componentes todos ellos bien interesantes, para el descubrimiento turístico de la zona. En estos momentos, el apoyo institucional parece hacer experimentado un importante cambio cualitativo. Almadén puede -y debe- reorientar su futuro. El papel de “joya de la corona” que Almadén ha desempeñado durante siglos, ya está escrito. Ahora es preciso abrir nuevas páginas, y son los propios almadenenses quienes deben llenarlas. Aunque, eso sí, con el decidido apoyo de los habitantes de un país que de Almadén lo recibió todo, cuando más lo necesitaba. Ante sus necesidades actuales, no podemos permanecer impasibles. Porque Almadén es un punto cercano, próximo, íntimo y notable.

RIQUEZA MONUMENTAL

Fachada de la Casa de los Fugger. -Ruinas de la Casa de la Superintendencia general. -Fachada de la Academia de Minas (S. XVIII), cuarta más antigua del mundo, y la más antigua de España. -Hospital de Mineros de San Rafael (S. XVIII). Primer hospital del mundo para enfermedades de la minería. -Puerta de Carlos IV (S. XVIII), antigua salida de carretas para el transporte del mercurio hacia Nueva España. Declarada Bien de Interés Cultural. -La cuarta Academia de Minas más antigua del mundo y, desde luego, la más antigua de España, fundada en el año 1777. En la que, por cierto y entre otros, estudiaron Elhuyar y los hermanos Andrés y Manuel del Río, descubridores del wolframio y el vanadio. -También puede visitarse el Museo Histórico Minero “Francisco Pablo Holgado”. -Además en Almadén están las ruinas del Castillo de Retamar (S. XII), que sirvió de defensa al general francés Víctor (S. XVIII) contra el ataque de los españoles. -La única plaza de toros hexagonal del mundo, y la segunda más antigua después de la de Las Virtudes. Declarada Monumento Nacional en 1.979, y hoy, por fortuna, en proceso de rehabilitación. -También dentro de la comarca, podemos admirar otros monumentos: -En Chillón está la “Ermita del Castillo”, (S. XII), la Iglesia (S. XII, declarada Bien de Interés Cultural), y los restos del Castillo de los Donceles. Desde lo alto de la Ermita del Castillo puede asistirse al privilegiado espectáculo de ver tres comunidades autónomas: Extremadura, Andalucía y Castilla La Mancha. Además, el santero Cándido Vegara podrá avanzar un pronóstico meteorológico, según el color que muestre la mejilla izquierda de la “Virgen del Castillo”.

Y podremos reponer fuerzas con una exquisita gastronomía, en su espléndido salón-comedor. Pero hay más. Hay, nada menos, que curiosas e importantes pinturas rupestres en un abrigo del propio cerro del Castillo, y por sus inmediaciones discurría -y aún puede verse- la calzada romana que unía Mérida con Zaragoza. Por otra parte, en Chillón nació don Pedro Labastida, Contador Real de las minas de Nuevo Méjico, que desde Méjico (S. XVII) enviaría importantes obras religiosas de orfebrería, realizadas en plata mejicana, y que hoy pueden admirarse en el Museo de la Iglesia de San Juan Bautista y Santo Domingo de Silos. Igualmente, en Chillón puede contemplarse la fachada de la “Casa de la Inquisidora” (S. XV).

ALMADÉN, TAMBIÉN PIONERA

La primera población de España en la que se aplicó un seguro de desempleo (1701), aunque ya había venido funcionando oficiosamente desde el XVI. -En Almadén se constituyó a principios de siglo la “Sociedad de Zafreros”, conato del sindicalismo en España, bajo el lema “Instrucción y Libertad”. -En Almadén se produjo la primera huelga de España (1678), en reclamación del pago de salarios. -En Almadén se utilizaron por primera vez en Europa (S. XVII) los hornos denominados de Aludeles o Bustamante, únicos conservados en el mundo en buen estado. -Almadén fue también la primera población del mundo en contar con un Hospital para enfermos de la minería. -Almadén ha sido el paradigma del Carnaval en la provincia en los años de su prohibición. El músico Trifón Barea fue en su dilata vida, su alma mater. -En julio de 1946 se abrió la entonces llamada Agencia comarcal del Instituto Nacional de Previsión, hoy CAISS del INSS (Centro de Atención e Información del Instituto Nacional de la Seguridad Social).

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